Roma: los caminos que conducen a ella | Periodista Intrépida
2209
post-template-default,single,single-post,postid-2209,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-13.3,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.5,vc_responsive

Roma: los caminos que conducen a ella

Vistas desde los Museos Capitolinos del foro Palatino (Roma)

Roma: los caminos que conducen a ella

A contrarreloj, como nos gusta a nosotros. Huíamos de la Semana Santa en España y decidimos ir a la cuna del cristianismo. Sí, un sinsentido, pero ese es nuestro encanto. Y así fue como descubrimos Roma, una ciudad que nos terminó de enamorar y enloquecer a la vez. Texto e imágenes por Belén Sancho Ligorred.

La aventura empieza en el Prat

Buscamos un vuelo directo desde Barcelona para que fuera más corto, pero cuando tienes pánico a volar el vuelo siempre se hace más largo de lo deseado. En total, una hora y media de vuelo y un aterrizaje bueno, gracias al buen tiempo que nos esperaba.

El primer estereotipo lo vivimos en primera persona nada más salir del aeropuerto. El conductor del autobús que nos llevaba a Roma puso el grito en el cielo durante un atasco. Sí, nada más llegar y nos comemos un atasco, pero estábamos de vacaciones. Le dijo de todo menos bonito y las risas no se hicieron esperar. Logro desbloqueado.

Nuestro alojamiento no era céntrico, así lo habíamos decidido tras la recomendación de una amiga. Nos avisó del ruido de la ciudad y eso nos hizo decantarnos, porque además está todo bastante bien comunicado y no nos importaba. Fuimos a casi todos los lados andando, pero también utilizamos el transporte público que allí funciona con billetes de tiempo, no de viajes. Con el bono de tres días fue más que suficiente.

Otro de los estereotipos es la forma de conducir, el cual también lo confirmamos. Otro logro desbloqueado. De una recta con varias salidas, los coches hicieron una “rotonda” en la que unos y otros pasaban en zigzag y, milagrosamente, sin darse ninguno. Por no hablar de los pasos de cebra en los que si no te tiras en plancha, no va a parar nadie. Esto último también se da en España con más frecuencia, aunque yo tengo la suerte de vivir en un entorno más pequeñito y ahí sí tenemos la costumbre de parar. Seremos raros.

El Vaticano, un mundo aparte

Vista panorámica desde Sant Angelo (Roma)

En plena Semana Santa, y teniendo en cuenta el alto turismo, escogimos la visita guiada. ¿Puntos a favor? Te evitas colas y te explican con más detalle y detenimiento todo lo que ves. Sin embargo, hay muchísima gente, 25.000 personas de media diaria, por lo que si vas con guía es imposible que veas todo.

Empezamos la ruta en la plaza de San Pedro del Vaticano. Una plaza que impone, tal cual se ve en fotos, pero impresiona mucho más, sobre todo, la columnata de Bernini. Tras la explicación pertinente y las respectivas fotos, pusimos rumbo a los Museos Vaticanos. La fila era interminable, gracias a la visita guiada nos ahorramos unas cuantas horas de espera.

Teníamos muchas obras apuntadas por ver en estos museos, sin embargo, solo pudimos ver una. ¿La razón? No eliges tú las estancias que vas a ver, así que el guía decide por ti cuáles pueden ser las de mayor interés. Para mí, un fallo grave dejar de ver “La Escuela de Atenas“, entre otras muchas que habíamos anotado. Otra vez será.

En total, vimos cuatro salas y, por último, la Capilla Sixtina. Quizás por haberla visto tantas veces en foto, no nos impresionó tanto como esperábamos, pero es preciosa. Por último, vimos la basílica de San Pedro. Esta sí es tan impresionante como esperábamos, incluso más. La única pega es la lejanía de la escultura “La Piedad”, debido a un atentado en los años 70 en el que trataron de destruir esta obra.

Tips para viajar a Roma

Antes de viajar, revisamos páginas con consejos de viajeros de todo el mundo. Teníamos ganas de conocer la ciudad a fondo, pero a la vez miedo de haber escogido pocos días para ello. Tras nuestro paso, enumeramos algunos de los tips que comprobamos que son verídicos:

  • Hay fuentes de agua potable por toda la ciudad: lo más aconsejable es llevar contigo una botella que puedes ir reutilizando.
  • Pizza al corte: es muy popular y es la forma más rápida de comer si lo que te interesa es aprovechar cada minuto.
  • Reserva con tiempo y trata de planificar las visitas con antelación para que todo sea más rápido.
  • ¿Guía?: nos inclinamos por esta opción dadas las fechas. Además queríamos una explicación más detallada de lo que veíamos. Escogimos guía para la visita al Coliseo y Foro Palatino y para el Vaticano.
  • Sobre iglesias y basílicas: por fuera, tienen un aspecto muy parecido, pero por dentro son preciosas, cada una en su estilo.
  • Viste cómoda: es una ciudad antigua y el empedrado por algunas zonas complica bastante el andar. Hay que tener especial cuidado en la vestimenta a la hora de visitar lugares de culto, sobre todo, en el Vaticano y llevar rodillas y hombros cubiertos.
  • Tarjeta de estudiante: los descuentos con el carnet joven son considerables en la mayoría de las visitas culturales, lo que supone un ahorro importante.
  • Déjate de tarjetas turísticas: muchos blogs recomiendan diversas tarjetas que se venden en Roma y prometen descuentos y transporte gratuito. Sacando cuentas no encontramos el ahorro por ninguna parte, lo que nos hizo declinar la idea de cogerlas.
  • Andar, el mejor transporte: hay muchos monumentos de interés muy repartidos, por lo que puedes ir andando perfectamente. En nuestro caso, dejamos el metro y autobús para la noche, cuando ya estábamos más cansados.

¿Qué ver?

En la imagen, el Éxtasis de Santa Teresa. Se encuentra en la iglesia de Santa María de la Victoria (Roma)

Aunque el viaje fue improvisado, dio tiempo a tomar algunos apuntes antes de viajar. En la lista, teníamos casi 50 visitas en total. Sabíamos que no iba a ser posible visitar todo, pero conseguimos la gran mayoría. Estos fueron los sitios que más nos gustaron:

  1. Trastévere: uno de los barrios más pintorescos y que más fama tiene. Ideal para tomar algo y con comercios locales muy bonitos con mucha artesanía. Cenamos de lujo en el restaurante Tonnarello.
  2. Ara Pacis: era uno de mis caprichos frikis. En el instituto, tuvimos que estudiarla en profundidad y se convirtió en uno de mis monumentos favoritos. La visita era obligatoria y mereció la pena.
  3. Castillo de Sant’Angelo: presenta una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad desde su terraza. Merece la pena ver el atardecer.
  4. Iglesias y basílicas: vimos tantísimas que no sabríamos con cuáles quedarnos porque cada una era más impresionante a la anterior. Pero destacamos especialmente Santa María de la Victoria (ahí se encuentra el Éxtasis de Santa teresa), la Iglesia del Gesù y la Basílica de San Juan de Letrán (nos dejó sin palabras).
  5. Coliseo-Foro Palatino: la visita típica por excelencia no podía faltar. Desde la plaza de los Museos Capitolinos hay muy buenas vistas para ver el foro. Altamente recomendable.
  6. Fontana di Trevi: cuando piensas en Roma la visualizas, pero la realidad es que cuando llegas allí cuesta verla con tanta cabeza de por medio. Sacarse una foto decente es todo un arte y no hablemos de caminar normal. Preciosa, pero horroroso estar ahí más de cinco dos minutos.
  7. Vaticano: seas una persona religiosa o no, la visita a este lugar es necesaria. El patrimonio cultural que tienen es increíble y merece la pena perder un día en visitarlo.

Arrivederci, Roma

Roma tiene tantísimo patrimonio que resulta insultante. Nuestra sensación fue muy positiva durante todo el viaje, la única pega que le vimos a la ciudad es el deterioro y la limpieza de sus calles. Además del ruido, coches constantemente pitando y sirenas a cada rato.

Excepto pequeños detalles, la ciudad nos encantó porque se respiraba historia en cada una de sus calles. Otra de las peculiaridades del lugar es la propia forma de ser de las personas, nos sacaban una sonrisa a diario. Y, por supuesto, la comida. Ni qué decir que por fin he probado la carbonara de verdad y helados y pizzas de todo tipo.

Es un lugar que creo que es obligatorio visitar alguna vez en la vida, pero os aconsejaría tratar de evitar fechas concurridas y así evitar aglomeraciones. Roma es una ciudad para ver, pero, sobre todo, para disfrutar. Os dejo en mi cuenta de Flickr más fotos del viaje.

No Comments

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies