La mejor etapa de tu vida

La mejor etapa de tu vida

Un día más te encuentras mirando el techo a oscuras nada más abrir los ojos. Coges el móvil para mirar las notificaciones de redes, correo y leer algunas noticias. Intentas levantarte de la cama, pero sientes que un imán te arrastra hacia ella todo el tiempo. Tras más de quince minutos consigues incorporarte y apoyar los pies en el suelo. Sigues a oscuras, pero esta vez mirando el suelo, intentando encontrar un motivo por el que levantarte. Y es que te han dicho mil veces que estás en la mejor etapa de tu vida, pero todavía no te has dado cuenta. Sí, eso será.   

Miras tu agenda y el eterno listado de cosas pendientes que tienes por hoy. Con mala gana enciendes el ordenador, cada día le cuesta más arrancar -como a ti-. Empiezan los bombardeos de e-mails, mensajes y de tareas. Poco a poco vas solventando cada tarea, cada prueba. Ya son las tres y todavía no has comido. ¿Cómo se ha podido hacer tan tarde? 

Vas tachando las tareas de la agenda, porque psicológicamente te relaja. Y poco a poco van pasando las horas hasta que te das cuenta de que ha pasado otro día. El teletrabajo tiene sus ventajas, pero también tiene muchos inconvenientes. La socialización con compañeros no es la misma, vives “atrapada” en tu puesto de trabajo continuamente y desconectar cuesta más que nunca. 

A pesar de que se te ha hecho tarde, otra vez, decides salir a caminar. Te ayuda a despejar la mente y a reconectar contigo. De camino te encuentras con conocidos que te preguntan cómo estás, a lo que tú respondes que cansada. ¿Cansada de qué?, se preguntan. Y comienza, nuevamente, otro bombardeo: “A tu edad no se puede estar cansada, porque yo también trabajaba y estudiaba y no me cansaba”. Las batallitas de siempre.  Levantas los hombros con resignación, pones una sonrisa forzada y continúas tu camino como si nada. 

De vuelta a casa te tumbas en la cama con los cascos a todo volumen. Se ha pasado otro día. Y no paras de darle vueltas a la misma idea: ¿De verdad estás en la mejor etapa de tu vida? Desde luego no lo sientes así. Dos crisis económicas, una pandemia, situación laboral precaria y un sinfín de problemas a los que te enfrentas de manera diaria desde que terminaste la carrera. Aquellos sí eran maravillosos días, pero no los valoraste de verdad. 

Cenas lo primero que encuentras en la nevera, porque quieres acabar el día cuanto antes. No tienes ganas de hablar, ¿para qué? No puedes decir cómo te sientes y gritar a los cuatro vientos todo lo que callas. Eres joven y no tienes permitido quejarte, porque, recuerda, estás en la mejor etapa de tu vida o eso es lo que dicen los demás. 

Texto por Belén Sancho Ligorred.

Belén Sancho Ligorred

Licenciada en Periodismo. Estoy especializada en Marketing Online y en Innovación de Contenidos Digitales. Soy una apasionada de la fotografía, del deporte y de la comunicación. Siempre aprendiendo y en busca de nuevos retos.

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