El Ángel limpiabotas de San Siro

El Ángel limpiabotas de San Siro

Según dice, habla siete idiomas. Le da a la lengua y al betún. Lleva casi 40 años limpiando las botas de los clientes y desde hace dos, lo hace en el bar San Siro de Zaragoza. Pertenece a una estirpe de limpiabotas que comenzó su abuelo, continuó su padre y ahora, su hermano y él han heredado el oficio. Esta es la historia de Ángel Luis Pastor. Texto e imágenes por Belén Sancho.

Como cada día, Ángel se levanta a las seis de la mañana para dirigirse al bar San Siro de Zaragoza, su lugar de trabajo. “Lo primero que hago cuando me levanto es reírme de mí”. Ese bar siempre ha destacado por tener servicio de limpiabotas y, cuando se marchó el último, Ángel no dudó en presentarse ahí y ofrecerse para trabajar. Lleva dos años y es conocido por la clientela fiel que acude cada mañana a tomarse un café.

Todo aquel que pasa por el bar conoce perfectamente a Ángel y me aseguran que no estoy hablando con un hombre cualquiera. Le tienen cariño y eso se ve muy bien reflejado en los comentarios y opiniones que recibo sobre él. “Es una persona interesante y más en una sociedad en la que hoy tan apenas hay alguien que tenga algo que contar”.

Cuando entré en el San Siro lo encontré al final de la barra vestido con camisa y pantalones negros. En seguida nos miramos y me reconoció. Dejó la maletita de madera donde guarda sus instrumentos de trabajo y vino a saludarme. Mientras él limpiaba los zapatos con energía a uno de sus clientes, yo le observaba. Unas manos regias y negras del betún no paraban de moverse dejando relucientes los zapatos. Pero si hay algo que me sorprendió nada más conocerle, fue su sentido del humor. Mantiene buena relación con todo el mundo que pasa por el San Siro y bromea constantemente con todos.

-¿Quién es esta chica?- le pregunta uno de sus clientes

-Es mi sobrina de Éibar, ¿a qué es guapa? Como se nota que lleva mi sangre- sonríe y me mira de manera cómplice.

Jamás pierde la sonrisa, ni cuando habla. Mientras saca brillo a los zapatos de su cliente, él no para de darle a la lengua y al betún. Disfruta haciéndolo y no hace falta preguntárselo, se le ve en la cara. Una persona que es feliz dedicándose a su profesión sin ataduras ni presiones.

Posee unas manos grandes, fuertes con restos de betún que trabajan con empeño.

Ángel nació en Zaragoza, pero su abuelo era de Jaén. Por motivos laborales, decidió trasladar a su familia a la capital aragonesa. Era minero, pero, tras un accidente en la mina de Linares, perdió un ojo, se quedó sordo y con los dedos de la mano mal. Un amigo limpiabotas le enseñó el oficio para que no muriera de hambre y de esta forma continuó sacando adelante a su familia. Fue entonces cuando nació la primera generación de limpiabotas de la familia Pastor.

Detrás de todo un hombre hecho y derecho, Ángel recuerda con nostalgia su infancia. Ha superado todos y cada uno de los problemas que la vida le ha puesto en el camino por muy duros que fueran. “Nos dejó nuestra madre y mi padre llegó a casa preguntando por ella, pero nosotros no sabíamos nada”. Después de esté revés, Ángel reconoce que de niños si hubo un tiempo en el que lo pasaron mal y de hecho, estudiaron en un centro de menores. Pero se siente orgulloso de haber salido adelante y de que esto no les dejara secuelas. Con los años, su madre volvió a reaparecer en su vida, pero nunca ha mantenido una relación materno filial.

Aunque ha trabajado en otras cosas, de manera temporal, nunca ha dejado de limpiar. “Me siento libre porque ni me mandan ni mando”. Él es su propio jefe y además, disfruta con su trabajo. Comenzó en el mundo de limpiabotas cuando era niño y ayudaba a su padre los fines de semana. Pero años más tarde, su padre le sacó del colegio para que le ayudara con el negocio. “Ahora no lo podría hacer porque dirían que es explotación infantil. Pero, ¿con quién iba a estar mejor que con mi padre?” Está plenamente agradecido a su padre por haberle enseñado un oficio.

Ángel Luis Pastor jamás pierde la sonrisa ni cuando trabaja.

Lleva toda la vida dedicándose a esto, pero no le da miedo pensar en cambiar de trabajo. Con una sonrisa y firmemente convencido, me asegura que no le echaría para atrás aprender un nuevo oficio desde cero. “Sabría adaptarme”.

Recuerda con nostalgia aquellos veranos de joven en Ordesa donde trabajaba como jefe de guardas en el campo. Allí fue donde comenzó su afición por los idiomas. Los turistas que se encontraban por la zona le despertaban curiosidad por aprender nuevas lenguas. Tal es su pasión por los idiomas que dice saber siete: alemán, holandés, vasco, ruso, algo de árabe, francés e inglés. En sus ratos libres practica escribiendo en otros idiomas para no olvidarlos e incluso habla solo para practicarlos.

Sus primeros pasos como limpiabotas los dio en el negocio familiar. Un pequeño establecimiento que recibe el nombre de ‘El Limpia’ situado en el Coso de Zaragoza. Se encuentra en una calle pintoresca donde están los típicos bares antiguos, una ortopedia y un sex shop.

El negocio se encuentra en la calle Cuatro de Agosto de Zaragoza.

Allí ha trabajado desde los 14 años, pero desde hace dos, trabaja por la mañana en el San Siro de lunes a viernes de limpiabotas. Poder desarrollar su oficio allí es toda una suerte para él, ya que le permite atender a los clientes en el establecimiento y no tiene que pagar alquiler.

El negocio familiar lo lleva su hermano José Luis, que también es limpiabotas y zapatero. Además, es dueño del bar que se encuentra junto a la zapatería y lleva el mismo nombre. El establecimiento es pequeño y acogedor. De hecho, no caben más de tres personas. Decenas de fotos decoran las paredes con imágenes históricas en Zaragoza: la boda de Carmen Sevilla en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, corridas de toros en la plaza de Mataró… Un lugar donde se respira aire taurino y donde la copla acompaña el limpiar de José Luis: “Aquí las conversaciones derivan en cualquier cosa. Empiezas por los toros y terminas hablando de todo”.

Los hermanos Pastor son los únicos limpiabotas de la ciudad hoy día

Aquellos que todavía pasan por ‘El Limpia’ son conocedores de la gran estirpe de limpiabotas de la familia Pastor. Aureliano Barriego, uno de sus clientes más fieles, lleva toda la vida limpiando sus zapatos con ellos. Conoció al padre y ahora son Ángel y José Luis quiénes le sacan brillo. “Todos son buenos, pero el mejor fue el maestro porque es el que ha enseñado a los hijos”.

Actualmente, solo los hermanos llevan el negocio de limpiabotas por la ciudad y se hacen competencia, pero leal. La crisis económica está afectando mucho a la hora de conseguir nuevos clientes. Ángel se lamenta y me confiesa su deseo de que termine pronto esta etapa tan complicada para todo el mundo. Durante el tiempo que estoy con él en el San Siro, solo tres clientes le han pedido que lustrara sus zapatos.

La historia se escribe con cada paso que damos. Ángel escribe su propia historia y se encarga de sacarle brillo a la de los demás. Un hombre que lustra zapatos y sonrisas. Pero ante todo, una persona que le sonríe a la vida todos los días. Da igual si llevas mocasines, monkstrap o de cordones, del San Siro saldrás con paso firme y reluciente dejando huella allá donde vayas.

Belén Sancho Ligorred

Licenciada en Periodismo. Estoy especializada en Marketing Online y en Innovación de Contenidos Digitales. Soy una apasionada de la fotografía, del deporte y de la comunicación. Siempre aprendiendo y en busca de nuevos retos.

Related Posts

Palacio Real de Olite: un lugar de cuento

Palacio Real de Olite: un lugar de cuento

Año de nieves

Año de nieves

Cantabria amiga, Cantabria siempre

Cantabria amiga, Cantabria siempre

Roma: los caminos que conducen a ella

Roma: los caminos que conducen a ella

No Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.